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dc.creatorSIEGLIN, VERONIKA
dc.date2009-09
dc.date.accessioned2012-10-09T14:34:26Z
dc.date.available2012-10-09T14:34:26Z
dc.date.issued2012-10-09
dc.identifierhttp://eprints.uanl.mx/3210/1/Neolib%2DDiscapacidad0001.jpg
dc.identifierhttp://eprints.uanl.mx/3210/2/Neolib%2DDiscapacidad0002.jpg
dc.identifierSIEGLIN, VERONIKA (2009) Neoliberalismo y discapacidad: Marginación sociolaboral y formaciones identitarias en el Área Metropolitana de Monterrey. In: Neoliberalismo y depredación social. Universidad Autónoma de Nuevo León, México, pp. 189-225. ISBN 9786074330953
dc.identifier.urihttps://repositorio.leon.uia.mx/xmlui/123456789/96654
dc.descriptionLa diversidad de estilos de vida, los espacios sociales que han ocupado personas con una discapacidad y las relaciones que han establecido con el resto de la comunidad, dependen de las características económicas, sociales y culturales de una sociedad en diversos momentos históricos. Innumerables estudios históricos han aportado material empírico que permite comprender la relación entre las diversas lógicas sociales y la exclusión de ciertos grupos. Un caso paradigmático lo constituye el tratamiento que se les ha brindado en diversos momentos históricos a personas hoy identificadas como discapacitados mentales. La expansión del modo de producción capitalista, con su lógica de estructuración social que gira en torno a la producción industrial y la valoración del capital, hizo emerger una visión del ser humano completamente diferente a aquellas otras que imperaban en el pasado. Los cuerpos se convirtieron en meros medios para transformar los recursos naturales en valores de cambio. En esta sociedad capitalista no cabían y no caben los cuerpos enfermos o carentes de ciertas partes y funciones; éstos surgieron como cuerpos abyectos o anormales. Su invalidación se realiza a través del mercado: encuentran por lo general muy escasa aceptación en empresas y organizaciones sociales. En México, al cambio del milenio sólo 25% de la población discapacitada estaba económicamente activa frente a 57.4% de la población “normal”, a pesar de que 50% de los discapacitados se encontró en condiciones psicofísicas adecuadas para desempeñar un trabajo. La invalidación económica y social de los discapacitados- practicada en los hechos, aunque ocultada a través de los discursos- tiene muchas otras consecuencias: los excluye de espacios culturales y educativos y minimiza su capital política para hacerse escuchar en la sociedad y defender sus intereses específicos en las arenas públicas frente a la población “normal”. Si bien la lógica capitalista basada en la explotación de cuerpos funcionales –“normales”-, es incompatible con la equidad social en general y de los discapacitados en particular, no hay que desconocer los esfuerzos emprendidos por el Estado de Bienestar, sobre todo en los países europeos durante la década de los setenta del siglo XX, en busca de mejores condiciones de vida y una mayor integración socioeconómica, cultural y política de la población discapacitada. En este contexto crearon programas de rehabilitación social, de empleo y de capacitación laboral, así como una gama de servicios públicos a disposición de este segmento poblacional. Dentro de este panorama económico, político y cultural, cada individuo tiene que forjar su vida. Las pautas estructurales en su entorno- las características del mercado laboral; la infraestructura disponible para moverse en el espacio social; los discursos a su alrededor acerca de normalidad y discapacidad; los recursos personales o familiares; el acceso a servicios y prestaciones sociales comunes como la educación- no permanecen externas a los actores sociales, sino se interiorizan y plasman en sus propias expectativas hacia sí mismos y los demás, en sus metas, en sus sueños, en sus identidades. El tipo de discurso que estructura el pensamiento y la acción de los individuos, y que incide de esta forma en su particular vinculación e inserción en su entorno, se liga con los momentos claves de su socialización y su posición social. De forma más clara; una persona discapacitada perteneciente a una familia de calse media o alta tiene una perspectiva distinta de cómo idea y llevar su vida, del tipo de trabajo a desempeñar y de cómo conducirse frente a los obstáculos que afronta en la cotidianeidad que una persona pobre. De igual forma, la socialización dentro de una comunidad que considera la exclusión económica y social como un lastre injusto pero irremediable, estimula entre personas discapacitadas formas de vida muy diversas a las que se desarrollan en las comunidades más politizadas, en las que promueven la crítica y la inconformidad con las condiciones dadas. En otras palabras, el microclima ideológico que rodea a cada individuo se manifiesta en ciertas formas de integración laboral y estilos de vida a través de los cuales aquél participa en la reproducción de las estructuras y discursos excluyentes. A pesar de vivir con una y la misma discapacidad dentro de las misma sociedad, las opciones de vida reales pueden diferir sustancialmente entre ellos. Cada vida representa así una modalidad de la exclusión social sufrida en general. En este capítulo se analiza, a partir de entrevistas a profundidad, la forma de cómo diferentes discursos sociales en torno a la discapacidad visual, que han predominado en diferentes momentos históricos en el Área Metropolitana de Monterrey se plasman en la vida de personas ciegas.
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dc.publisherUniversidad Autónoma de Nuevo León
dc.relationhttp://eprints.uanl.mx/3210/
dc.subjectH Social Sciences (General)
dc.subjectHM Sociology
dc.titleNeoliberalismo y discapacidad: Marginación sociolaboral y formaciones identitarias en el Área Metropolitana de Monterrey
dc.typeSección de Libro
dc.typePeerReviewed


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